Ya me gustaría a mí viajar una semana, nada más, a Miami. Qué envidia que me das, poder salir y respirar otro aire, ver otros ambientes, conocer otras calles, en resumen, cambiar de aires. Y es que, a veces, nos acomodamos tanto en nuestro mundo que nos cuesta un montón cualquier pequeño esfuerzo por variar lo más mínimo. Yo reconozco que la gran mayoría de las ocasiones soy bastante más cómoda de lo que quisiera. Siempre ha ido conmigo esa máxima de "si las cosas están bien como están, para qué cambiarlas? Para mejorar? No, y si en lugar de eso empeoran? Mejor que se quede todo tal y como lo tengo ahora mismo".
Solamente hay algunos momentos en los que sí que siento imperiosamnte la necesidad de cambio, pero es tanta la necesidad que ni lo pienso. Lo hago y punto. Imagino que son períodos de la vida: si estás más o menos agusto, te conformas. Si estás hasta arriba y ya no puedes más, un día das carpetazo y se acabó.
Volver a empezar.
Esto me ha ocurrido muchas veces en mi vida. Lo que pasa es que algunas ha sido demasiado brusco, o demasiado tarde. Ahora, no he dado tanto carpetazo, sino que he utilizado mi sentido común para darme cuenta de que la vida tienes muchos más momentos interesantes que los que vives rodeada de amigos o colegas. Hay momentos interesantes cuando paseas por las calles llenas de gente un sábado por la tarde, o cuando vas al cine tu sola a ver esa peli que te atrae, o cuando escuchas una bonita melodía mientras recorres los pasillos del metro, o ....hay tantos y tantos momentos....
Sí, es verdad, me gustaría poder irme a Miami como haces tú mañana, a pasar una semanita. Pero no, me quedo. Tengo un trabajo, nuevo y que me gusta.
Tengo nuevas aficiones y ganas de disfrutar.
No voy, me quedo.

1 comentario:
como la cancion de Cerati... me quedo aqui! y quien no tiene ganas de un respiro... pero bueno! ya sera el momento y sique lo disfrutaras! besos
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