La última vez que le vi
se fue doblando la esquina
donde se tuercen los sueños y se apagan los ecos de palabras perdidas.
Le acompañó un cielo gris
sobrevolado de enigmas
al irse me devolvió mis viejos discos de blues y mi corona de espinas.
Hoy puedo mirar atrás
sin que las lágrimas nublen mi vista
vivo exiliada en un bar
donde el amor respira por sus heridas
mi copa sabe esta noche a beso de despedida.
Si echas de menos el sol
la lluvia acude en tu ayuda
quiero acabar la canción y no sé si él existió, algo me dice que nunca.
José Ignacio Lapido

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