Ayer conocí a una chica, una de tantas compañeras de trabajo que voy conociendo según el sitio al que vaya a currar cada día. No tengo horario ni espacio fijo, es lo que más me gusta de mi nuevo empleo. Pues eso, ayer me tocó lo de llegar diciendo "vengo a trabajar, soy de ......." . Es prácticamente una presentación cada día, hasta que consiga ir a todas y cada una de las empresas con las que me tengo que familiarizar. En fin, que llegué puntual a las ocho de la mañana, eso sí, después de dar algunos rodeos buscando a lo largo y ancho de una de esas carreteras de la periferia de Madrid una gran empresa de las que se ubican en un, aún mayor, polígono industrial. Yo me suelo dejar llevar bastante por las primeras impresiones, las sensaciones que te transmiten las personas cuando acabas de conocerlas. Esta chica me pareció amable, muy agradable... Algunas veces me encuentro con algún tipo raro de mujer, de las que piensan que vas a quitarles el puesto, o algo así. A ella solamente tuve que explicarle una vez mi situación, a lo que yo iba allí, y punto. Todo perfecto. Pasamos toda la mañana juntas, me explicó detalle por detalle todo lo fundamental que había que hacer, y lo hizo de la mejor manera que pudo. Después del café, supongo que cuando ya llevábamos bastantes minutos de charla, poco a poco fui conociendo detalles de su vida. Hija, marido, madre, estudios, domicilio, .....lo típico. Y , he de decirlo, creí que su vida familiar era la que a mi (a ratos) me gustaría tener. Qué ilusa. Ahora sé que estoy mejor que nunca.
Hoy, hemos vuelto a trabajar juntas, y hoy se ha abierto y me ha contado.... Su mundo no es lo que aparenta ser. Su familia no es de color de rosa. Su niña, __ "fue un accidente", y por esto llegó su madre al hogar conyugal. Y su marido, su marido no es el hombre perfecto, muy al contrario,, __ "un cabrón de mucho cuidado". Me olvidé mencionar que ella llegó hace siete años de un país latinoamericano. Y que sigue aguantando una vida falsa porque no tiene cómo alimentar a una madre y a una hija y, por descontado, menos a ella. No puede mantener una casa y necesita tirar de él. Pero lo peor es que ella está enamorada de otro hombre, un hombre al que llama por teléfono cada tantos meses, él le promete que le devolverá la llamada en cuanto su agenda de trabajo se lo permita, y ese momento nunca llega. Lleva todo el tiempo que está en esta país detrás de él. Y lo que le queda a la pobre, mientras no se quite de encima al cabrón que la asfixia y le está jodiendo la vida.
__ "Cómo envidio tu independencia, no lo sabes bien" - me ha confesado hoy. Y yo, yo me he sentido fatal por envidiarla ayer.

1 comentario:
que cosas que tiene la vida... uno ni se imagina, aveces o casi siempre la prosesion esta por dentro... y en estos momento como decis vos, hay que estar contento por lo que se tiene! que en este momento para mi seria mi LIBERTAD! de poder elegir, un beso
pd. en breve, y espero en menos de lo que piense voy a cruzar el charco y como me encantaria conocerte...
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