17 octubre 2006

Las costumbres

Las buenas costumbres, siempre hay que recuperarlas.
Aunque luego, a veces, no sean tan buenas y te sientas
un poco mal.
Después de los días de descanso, he vuelto a la realidad:
al trabajo diario. A levantarme diez minutos después de
que suene la alarma del teléfono. A cocinar rápido y comer
aún más a prisa, para volver al curro. A no hacer otra cosa
que ir y venir de la ofi a casa, y de casa a la ofi.
Pero antes, me he tomado una noche de fiesta, para ir
cogiendo el ritmo, que ya hacía días que me apetecía.
He vuelto a ver a la gente de siempre, a escuchar la música
de siempre, a tomar las copas de siempre, a visitar los dos
bares de siempre, a irme a casa a última hora, con el último
grupo de gente que abandona la juerga, como siempre.
A pasar mi noche en blanco de la semana, para no perder
la costumbre. Es lo que me gusta. Siempre.
Aunque al día siguiente no pueda tirar de mi cuerpo.
Creo que está casi demostrado que, cuanto más lo maltrates,
más se esforzará por aguantar.
Hoy es martes, y ya me siento mejor.

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